CORRIDAS BANCARIAS DEL SIGLO XXI
¡Cómo ha cambiado el negocio bancario! A pesar que la crisis financiera internacional seguramente nos dará como resultado un sistema financiero más tradicional, la verdad es que el negocio bancario ha cambiado. Y en algunos casos de forma radical. Por ejemplo, las corridas bancarias ya no son lo que solían ser. Los seguros de depósitos han eliminado mucha de la incertidumbre sobre la seguridad de éstos. Es por ello que el año pasado no vimos grandes corridas de la forma tradicional. Y sin embargo los bancos fueron víctimas de otro tipo de corridas.
Para visualizar mejor lo que pasó, es necesario analizar primero dos fenómenos relacionados. En primer lugar, los pasivos de los bancos ya no son necesariamente depósitos del público. Esto fue particularmente cierto en los sistemas bancarios de los países más desarrollados, donde los bancos se financiaron cada vez más en los mercados de capitales. En segundo lugar, la interrelación de los sistemas financieros internacionales ha crecido muchísimo. Ya sea que se trate de bancos multinacionales, ó simplemente de bancos locales tomando préstamos de bancos internacionales para intermediar en el mercado nacional.
La primera versión de las nuevas corridas bancarias vino a raíz del colapso de Lehman Brothers. La incertidumbre generada hizo virtualmente desaparecer los mercados interbancarios y de dinero, exponiendo a los bancos a faltantes de liquidez que generaron problemas importantes. El efecto es muy similar al de una corrida bancaria: las instituciones financieras, al no tener liquidez para financiar sus activos, se vieron obligadas a liquidar los mismos en medio de un mercado a la baja.
La segunda versión tiene un desenlace parecido, pero es iniciada por la baja en el valor de los activos. Se acostumbra decir que la solución de la última crisis contribuye a la siguiente. Y la regla de marcado al mercado se ajusta perfectamente a este dicho. Después de la debacle de Enron, la regla de marcado al mercado se introdujo para evitar que las instituciones financieras manipularan sus estados financieros. Sin embargo, cuando el valor de los activos respaldados por hipotecas comenzó a bajar producto de la crisis inmobiliaria, los bancos y otras instituciones financieras tuvieron que reflejar esta pérdida de valor en sus libros, con consecuencias muy importantes
Veamos un sencillo ejemplo. Suponga que comenzamos con un banco que tiene el siguiente balance general:

El banco esté en cumplimiento de la normativa de adecuación de capital, asumiendo que se le exige un ratio de 10 a 1 en Activos a Patrimonio (asumiendo que los Activos son ajustados por riesgo), ya que 110/11 = 10. Pero si los Activos pierden un $1 en valor, el balance cambiaría de la siguiente forma, con el patrimonio absorbiendo la pérdida:

En este caso, ya el banco no cumpliría con la normativa, pues 109/10 = 10.9. Para ajustarse, el banco tiene dos alternativas: aumentar el patrimonio, ó reducir los activos y usar los fondos así recibidos para reducir la deuda. Dado que los aumentos de capital fueron difíciles de realizar a finales del año pasado, los bancos debieron ajustar sus activos y pasivos. Si se venden $9 en activos y se usan para repagar la misma cantidad en deuda, el balance quedaría como se ve a continuación:

Esto le permitiría al banco restablecer su ratio de adecuación de capital: 100/10 = 10. El problema es que los bancos tuvieron que hacer en esto en un mercado a la baja, creando una espiral negativa en la cual las ventas de activos deprimían aún más los precios, poniendo mayor presión sobre los activos, y ocasionando nuevas ventas.
En ambos casos, la liquidez de los bancos se ve afectada y los fuerza eventualmente a vender activos en el peor momento posible. Pero incluso los bancos de países emergentes que no tenían posiciones en estos activos se vieron afectados, debido a sus interconexiones con los bancos de los países desarrollados. Ya fuera que casa matriz estaba en problemas, ó simplemente que los bancos corresponsales restringieron las líneas de crédito, el resultado fue muy similar: los bancos comenzaron a sufrir restricciones importantes de liquidez.
Por lo tanto, como lo evidencian estas nuevas formas de corridas bancarias, vamos a necesitar soluciones del Siglo XXI para los problemas de este siglo. No podemos seguir dependiendo de los instrumentos desarrollados el siglo pasado, porque si bien los síntomas pueden ser similares, las causas de los problemas son diferentes.
¿DE VUELTA AL PARADIGMA?
Escribo este post desde Miami, donde me encuentro en el Programa de Alta Dirección Bancaria. Uno de los temas que discutimos fue precisamente como, en mi opinión, una vez que el polvo se asiente, parte de los grandes ganadores con la crisis financiera internacional serán los bancos tradicionales. Para explicar por qué, en este post exploraré los paradigmas de intermediación.
De acuerdo con Allen y Gale, en el paradigma tradicional de intermediación los hogares de ingreso bajo y las PYMEs acudían a los intermediarios financieros tradicionales: bancos y aseguradoras.

Intermediarios
Mientras tanto, los mismos autores sugieren un paradigma emergente, basado en tres pilares fundamentales: los modelos de gestión de riesgo, las agencias de calificación de riesgo y los seguros especializados. Este modelo permitió la emergencia de nuevos intermediarios como los fondos de inversión, de cobertura y de pensión. De la misma forma, estimuló el crecimiento de la banca de inversión independiente. En conjunto, estos nuevos intermediarios compitieron con los tradicionales.

Sin embargo, durante el desarrollo de la actual crisis presenciamos el descalabro de estos pilares. Los modelos de gestión de riesgo nos recordaron que en lugar de concentrarnos en modelar los riesgos para los que tenemos datos, deberíamos enfocarnos en los riesgos importantes. A su vez las agencias calificadoras de riesgo fallaron estrepitosamente, razón por la cual están en el ojo de la nueva regulación que está siendo redactada como respuesta a la crisis. Finalmente los seguros especializados, como los que ofrecían los credit default swaps, resultaron no estar 100% financiados, creando problemas adicionales para sus tenedores.
Como resultado, la banca de inversión independiente dejó de existir a todos los efectos prácticos. Los que no quebraron, fueron comprados ó se convirtieron en intermediarios financieros regulados (bancos). A partir de entonces, es válido preguntar si ¿volveremos al paradigma tradicional de intermediación?
Mi opinión es que no, porque la democratización en la inversión que provocó internet y la aparición de casas de correjate de descuento no puede ser revertida. Sin embargo, si veremos un cierto retorno a los principios básicos, por lo cual veremos probablemente la re-emergencia de un paradigma tradicional que será reformado, con nuevos intermediarios regulados y, al menos temporalmente, con una innovación financiera mucho más conservadora en lo que respecta a productos y servicios.

Me gustaría conocer su opinión. ¿Qué piensan ustedes?