FINANCIAL ANALYSIS, ALBERTO BERNAL, CHINA
10.Nov.09. Prof. Luis Sanz
El pasado miércoles 4 de Noviembre los estudiantes de mi curso "Financial Analysis", primer curso de finanzas del MBA 2011 sección en inglés, tuvieron la oportunidad de compartir con Alberto Bernal, Director de Investigación y Estrategia de Bulltick Capital Markets, en el Country Club, Escazú (Costa Rica). El evento fue patrocinado por Central American Money Market Brokers. La charla trató acerca de las enseñanzas dejadas por la crisis financiera internacional y posibles escenarios a futuro para los países emergentes.

Estudiantes MBA-2011, sección en inglés
Uno de los puntos que quedó muy claro fue la importancia de Bern Bernanke como el actual banquero central (presidente de la Reserva Federal, o Fed, como se le conoce popularmente) de Estados Unidos.
Al timón, Bernanke impulsó un crecimiento muy marcado de la base monetaria en este país, a través de un crecimiento inusual del balance de la Fed. Este crecimiento, propio de las grandes crisis de antaño en Latinoamérica, tiene a muchos aterrados por los efectos inflacionarios que pueda tener. Pero Bernal, un gran defensor de Bernanke, lo justificó de la siguiente forma:
Suponga que uno tiene cáncer de páncreas, y le dan dos opciones de tratamiento. Una droga tiene 10% de probabilidades de curar el cáncer, sin mayores efectos secundarios. La droga alternativa tiene una probabilidad de curarlo del 30%, pero en el 50% de los casos el paciente desarrolla diabetes. ¿Cuál preferiría Usted? El purista escogería el primer tratamiento. Pero Bernanke, quien según Bernal es un pragmático, escogió la segunda opción. Es decir, para disminuir la probabilidad que esta crisis desemboque en una gran depresión como la de los años 30 del siglo pasado, Bernanke se arriesgó a tener que lidiar más adelante con un cuadro inflacionario importante.
Por eso resultó tan importante su ratificación en el cargo este año por parte del Presidente Obama. Nadie mejor que Bernanke para juzgar hasta cuándo sería conveniente mantener esta gigantesca liquidez en el mercado. Ya que una de las grandes lecciones tanto de la gran depresión como de la década perdida japonesa es precisamente no retirar la liquidez demasiado pronto. De hecho, el G20 acaba poco más o menos de admitir esto al asegurar que mantendrán los estímulos tanto como sea necesario (ver aquí). Pero además, siendo el artífice quizás no haya nadie mejor preparado para desmontar el andamiaje cuando llegue el momento.
El otro punto que quisiera reseñar es la convicción del Sr. Bernal sobre la capacidad de China de asumir el papel de motor de la economía mundial. Algunas de las cifras que nos presentó son impresionantes. Por ejemplo, este año se venderán en China el mismo número de automóviles que en USA, 12 millones. Se estima que para el 2025 se venderán en China 65 millones al año. Al actual ritmo de urbanización, parece que tomaría unos 22 años hasta que China alcance los niveles de Estados Unidos y Europa. Y eso que actualmente entre 10 y 20 millones de chinos migran a las ciudades, lo que supondría un enorme gasto anual en infraestructura.
Por supuesto, Alberto Bernal, analista experimentado, se limitó a pronosticar un sólido 2010, y no se aventuró más allá.
PRECIOS DE TRANSFERENCIA
Es bueno retomar el paso de este blog después de un mes sin actualizarlo debido a múltiples actividades. En una de ellas, la semana pasada, estuve en Lima conversando con los ejecutivos de Belcorp, la compañía peruana de productos de belleza, sobre análisis de estados financieros. Siendo una multinacional verticalmente integrada, los precios de transferencia juegan un rol muy importante en sus políticas financieras internas.
Mientras regresaba a Nicaragua reflexioné un poco sobre el tema y recordé que precios de transferencia es una pregunta bastante común que recibo de ejecutivos financieros: ¿cómo determinar los precios de transferencia? Haciendo un poco de investigación, esta pregunta parece ser mucho más importante para los ejecutivos que para los académicos, al menos, juzgando por el reducido número de artículos que encontré sobre el tema.
Una posible explicación para esta falta de interés académico es que la respuesta teórica puede ser relativamente sencilla: usar precios de mercado. Por supuesto, esta sencilla respuesta parte del supuesto que el producto ó servicio a ser transferido es transado en un mercado competido, y el precio resultante contiene toda la información relevante. Sin embargo, dado que al venderle a un cliente cautivo es posible que nos ahorremos al menos una parte de los gastos de ventas, quizás sea necesario hacerle un descuento al precio de mercado a efectos de valorar las transferencias internas.
Pero, como siempre, el diablo está en los detalles. La solución teórica rara vez es tan sencilla de implementar. Para empezar, ¿qué hacer cuando el producto ó servicio no se transa en el mercado? Bueno, uno podría usar el costo marginal, excepto que los sistemas de información gerencial rara vez nos proporcionan este dato. Y si además complicamos el tema introduciendo restricciones de capacidad, la respuesta vuelve a cambiar.
Y eso que hasta el momento sólo hemos considerado solamente cómo fijar un precio justo de transferencia, ignorando una serie adicional de consideraciones importantes en la práctica. Por ejemplo, mucho se habla de la moralidad de los precios de transferencia en el contexto de las empresas multinacionales. Ya que la empresa podría definir una política interna que le permita reducir sus obligaciones fiscales.
Pero además, en la práctica los precios de transferencia se relacionan con una serie de situaciones complejas como: la medición del desempeño, desbalances de poder, fluctuaciones de la demanda, fijación de precios al consumidor, e incluso disputas interpersonales entre los ejecutivos de las diferentes divisiones. Con tantos intereses que balancear, no es de extrañar que rara vez todos los ejecutivos de una empresa estén satisfechos con su política de precios internos.
¿Qué hacen las empresas en la práctica? Son varias las soluciones implementadas. Por ejemplo, algunas empresas usan el costo real total (costo fijo + costo variable), mientras otras prefieren el utilizar el costo estándar total. En ambos casos el vendedor no recibe un margen de utilidad, lo cual puede restringir su habilidad para realizar las inversiones necesarias. Si esto es una consideración, se le puede añadir al costo respectivo un porcentaje para inversión. Finalmente, otras aproximan el precio de mercado añadiéndole al costo un margen de utilidad previamente determinado.
Hasta el momento hemos asumido que la empresa adquiere internamente los bienes y servicios. Pero otra forma de enfocar el problema sería permitirle a las diferentes divisiones comprar interna ó externamente, dependiendo de las condiciones. El problema con esta solución es que puede no tomar en cuenta consideraciones importantes sobre la producción interna. Si la integración vertical crea valor para la empresa, entonces hace sentido obligar a las divisiones a comprar internamente. Pero ese es otro problema, uno que va más allá del tema de precios de transferencia.